Ok. Sin formato pero soltando la presa!

Todos piden cambiar, leemos sin cesar que después del confinamiento debemos salir diferentes, evolucionados otros son más propensos a la dominación y te conminan motivadamente a que te creas la alucinación que este aislamiento solo servirá si leíste un libro, si aprendiste algo nuevo, sembraste un huerto y un montón de puntos que una vez más nos quieren apretar y encausar en un modelo a gusto de otros.

En principio si este momento se da para un cambio o reflexión, como sabes la manera en que el otro lo hace, yo por ejemplo suelo ser reflexiva y muy analítica mientras huelo la almohada y si pudiese desde ahí escribir, lo haría también así.

Es decir, no necesito, sentarme en posición de yoghi para lograr profundos alumbramientos de conciencia o espirituales, sin embargo, lo hago a veces cuando siento que lo quiero hacer.

Precisamente conversaba con mi esposo sobre el enojo que le produce a él y que a veces a mí también se me escapa sobre quienes no cumplen la cuarentena o sobre su padre quien está desesperado por volver a su taller mecánico para seguir siendo el proveedor dedicado que siempre fue.

Se niega admitir su debilidad, esa que le proporcionan los setenta y pico de años que trae con sigo, tampoco se siente bien con aceptar la incómoda ayuda económica que sus hijos le prestarían con tal que se mantuviese a salvo dentro de casa.

Entonces digo: es muy lógico para ti y para mí que lo mejor es aguardar en casa, sin embargo, muchos no lo ven así, si no te empuja la necesidad, lo hará el orgullo, la negación sobre la situación actual o será una enfermedad por la cual necesitas estirar los pies.

No importa la causa, el otro ese que no puede o no quiere salvaguardar en su hogar también necesita que lo sueltes.

dinosSi como escuchaste, me parece que lo más cuerdo para mi salud mental en estos momentos es que suelte las presas que estaba acostumbrada a batir cual si fuera un lobo o un perro al momento de tomarla entre los dientes antes de desgarrarla.

(Me gustaría tanto que mi vecina, esa que está pasando una casa antes de la mía leyera esta parte, porque ni por la cuarentena se ha permitido descansar de vigilarnos y denunciarnos por cualquier banalidad que según ella está mal, lo que es molesto, pero debo hacerme el firme propósito de soltar la a ella también)

Ojo que prefiero hablar de mi porque si les digo a ustedes “deberíamos” entonces no entenderían el mensaje que quiero expresar.

En fin, como venía diciendo, creo que es hora de soltar las presas de mi boca, la conciencia me dicta que me ocupe de otras prioridades y si a la vez estoy con el pobre cristiano entre mis fauces no podré realizar las otras tareas que necesito para mi vivencia.

Aprender a soltar es, creo yo, una de las tareas más complicadas con la que he trabajado personalmente y con pacientes, cuesta dejar ir, cuesta dejar hacer, cuesta mucho dejar ser, en mi caso después de mucho trabajar esa tarea de dejar, dejar, dejar, se ha vuelto más consciente, aunque no menos complicada.

Precisamente estoy estudiando sobre intervenciones asistidas con animales lo que me lleva necesariamente a entrenar a mi cachorra para ayudar a otros. Y no se si ya se los he dicho pero estos viajes son recíprocos y estoy aprendiendo mucho de mí misma, mi humanidad y mis instintos.

Por ello, para mí es tan gráfico comprender que si no sueltas al otro difícilmente lograrás vivir.

Tanto les promovía yo la historia de mi hijo Gabriel y que hay que dejar de “sobrevivir” para vivir realmente, sin embargo, ahora hablo de algo muy parecido a la sobrevivencia.

Esa delgada línea entre “sobrevivir” y “vivir” solo se puede encontrar en el imaginario, donde está la razón y la conciencia de miles de años de evolución, esa evolución que nos trajo hasta aquí, al 2020 con una pandemia tal vez la más grave de las que se cuentan en la historia y es que ahora el virus se mueve por aire, mar, tierra y hasta subterráneo.

Si algo tengo claro es la necesidad de buscar un equilibrio y vivir mucho por vivir tampoco tendría sentido así que estoy donde toca volver acomodarse, toca volver adaptarse, quizás no sea un deleite vivir en estas circunstancias y tampoco se vale echarse a llorar todo el día (aunque si deseas hacerlo, hazlo, seguro cuando termines de llorar comprenderás que no puedes hacerlo permanentemente, pero al menos lograste aliviar algo de dolor).

Todos dicen que de esto sobrevivirá el más fuerte, prefiero inclinarme apostar que podríadino sobrevivir quel que logre adaptarse a las nuevas demandas de la vida y no necesariamente ese será el más fuerte.

No puedo detenerme a rumiar mis descubrimientos conspirativos, debo actuar, me permito detenerme si a los pensamientos y actividades que siento me hacen sentir bien conmigo misma y con quienes me rodean que ahora son nada más cuatro.

Ese es otro punto importante, ahora en este laboratorio de vida es cuando más claro tenemos nuestro impacto en el otro, ahora podemos ver que lo que hacemos o no hacemos afecta directamente al de alado y eso es importante, porque constantemente te topas con opciones como: ¿él o yo? ¿Cedo yo o espero a que lo haga él? ¿Si me levanto o no? y si esto afecta o no al prójimo y si ¿a nadie le importa lo que yo haga? finalmente puedo hacer lo que me venga en gana dentro de mis cuatro paredes o si estoy solo ¿quién por mi o yo por quién?

Para muchos es la primera vez que se topan con el otro, como es común lo están evadiendo olímpicamente, se los puedo demostrar en un titular del periódico que ahora se lee en medios electrónicos por su puesto: “Violencia intrafamiliar crece a causa del Covid-19”

¿A quién carajos se le ocurrió ese título? deberían ponerlo en terapia de manera urgente, solo está promoviendo este deporte de la evasión de nuestra responsabilidad sobre nuestros actos.

El virus de esta pandemia que chingados hace para que le pegues a tu mujer o a tus hijos, acaso el virus te convierte en su zombi y mueve tus puños y pies contra otro ser humano, acaso afecta la parte frontal del cerebro humano consiguiendo descontrol y agresividad, poca tolerancia etc.

Ninguno de los casos anteriores es cierto, el virus no provoca bajo ningún concepto la violencia, quien lo provoca eres tú, tu mala educación, tu poca comprensión del respeto.

Y ese pasquín lo único que hace es reforzar y confirmarte que estas exento de responsabilidad pues al vivir un momento tan duro o distinto a lo habitual termina enajenándote y motivándote a sacar lo peor de ti, tomando en cuenta que la mayoría solo leerá el enunciado del reportaje y no su contenido.

Siendo así tengan en cuenta que en este momento hay miles de niños y niñas encerrados con sus abusadores no solo físicos si no sexuales, entonces diremos “La pedofilia, o El abuso sexual a menores de edad crece por el Covid.19”

No está bien que andemos por ahí culpando a las circunstancias o las personas, nadie nos obliga a violar, golpear, matar, pero quien si está sometido a las circunstancias del confinamiento son las víctimas, aquellos seres vulnerables que no podrán correr al colegio como medio de escape de su agresor o aquellos mayores que quedan en paz en su casa cuando el engendro de hijo o hija por fin vuelve a irse a la calle a drogarse o beber hasta que regrese al siguiente día con otra dosis de violencia para ellos.

Estas personas no están marcadas por el Covid, están heridas por otro ser que ejerce sobre ellos algo que se llama VIOLENCIA.

Entonces, si deseo vivir y si deseo evolucionar a este mundo durante y después de la pandemia ten por seguro que no lo haré en tu formato, lo importante es que lo estoy haciendo, estoy trabajando a mi ritmo y esa bendición la puedes tener no solo resguardado en tu hogar, lo puedes hacer en cada paso que das al trabajo, al supermercado o en la casa.

Pero, para empezar, suelta, deja la presa o el peso que cargas, finalmente las dos analogías van al mismo punto. Y no es que todo te valga madres y te conviertas el alguien que no le importe nada ni nadie, pero finalmente mirarnos para dentro es ahora una materia importante para todos, lo dijo Jesús con la viga y la paja en el ojo ajeno, lo dicen los budistas, lo dicen los movimientos holísticos, lo dice la psicoterapia, falta ver que dices tú.

Bendiciones para todos y sus familias, pero sobre todo bendiciones para ese camino que nos queda por recorrer.

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